04
Jul

¿Qué hace una diseñadora gráfica? Guía para clientes.

¿Necesitas una imagen que transmita el mensaje que deseas, que destaque y que perdure, que hable de ti o de tu proyecto con coherencia, que conecte con aquellas personas a las que quieres dirigirte? Entonces debes buscar servicios profesionales de diseño gráfico, si no, cualquier parecido con lo que esperas será pura coincidencia.

¿Te has preguntado alguna vez qué hace una diseñadora gráfica?

Antes no me gustaba ir a la plaza a comprar porque no tenía ni idea de cómo pedir las cosas; ¿se le puede pedir al pescadero que te limpie los boquerones? ¿medio kilo de calabaza es mucho o poco? ¿las zanahorias siempre van por manojos o te las darán también solas?… Con el tiempo he ido descubriendo que, si preguntas, la gente de los puestos te responde encantada.

Salvando las distancias, con el diseño gráfico comercial pasa algo parecido. Me encuentro con situaciones confusas que son consecuencia de la falta de información. Muchas personas no saben en qué consiste mi trabajo y no preguntan. Prefieren mantenerse a una distancia prudente de este sector profesional (por si mordemos) o actuar según ideas preconcebidas.

Por otro lado las personas que trabajamos en este ámbito también tendemos a presuponer que quien solicita nuestros servicios sabe exactamente a qué nos dedicamos, y no siempre es así. Esto lleva a situaciones absurdas que extrapoladas a otra profesión serían difícilmente aceptables.

Sobre “la dura vida de la diseñadora gráfica” corren ríos de bits en Internet…

Vídeo producido por Scofield Editorial, Inc.

Como el problema ya está localizado podemos empezar a dar soluciones.

Pequeña guía para clientes

Voy a explicar brevemente en qué consiste mi labor como diseñadora gráfica, cómo hago las cosas y cuál es el valor de mi trabajo.

Las personas que nos dedicamos al diseño gráfico trabajamos con la relación entre imagen y significado. Cuanto más conocemos esta relación mejores profesionales somos.

Debemos manejar con soltura el software necesario, conocer la teoría del color, tener nociones más o menos profundas sobre tipografía, pesos, composición, sistemas de impresión… Además de otros conocimientos técnicos, con mayor o menor especialización; código, fotografía, ilustración, animación, etc. Todo esto es necesario para ejercer pero no nos convierte en excelentes profesionales. Las imágenes que creamos con todas estas herramientas tienen que inspirar, transmitir y motivar; esto es lo esencial.

Y ¿cómo se consigue eso? Pues con cultura (en el sentido más amplio de la palabra), con nociones de semiótica, de arte, con capacidad de observación, con experiencia, con curiosidad, con ganas de jugar, experimentando, trabajando y disfrutando en el proceso.

Una diseñadora no es una persona iluminada, es alguien capaz de tomar decisiones estéticas que cumplen unos objetivos, y eso no se improvisa.

Cómo trabajo yo

El proceso varía mucho de un encargo a otro pero describiré una situación típica en la que hemos de crear una identidad visual o un logo (logotipo, isotipo, imagotipo o isologo ¬¬).

Primero consigo toda la información que pueda obtener sobre un proyecto: qué es, qué necesidades tiene, qué deseos, a qué personas quiere llegar, a qué lugares (target, mercado, fortalezas, debilidades, …). Antes de exponer un proyecto al mundo es mejor que estas cosas estén meditadas por la persona que solicita nuestros servicios. Piensa que tener una estrategia siempre ayuda a invertir la energía donde es necesaria.

A partir de esta información elaboro un presupuesto detallado, con unas condiciones de entrega. Dejar la relación laboral lo mas clara posible desde el principio hace que todo el mundo se sienta mucho más cómodo.

¿Cuánto me puede costar?

“Lo que cobras no tiene necesariamente nada que ver con cuántas horas exige un trabajo o lo difícil que es. Lo que el cliente quiere lograr establece el precio”

Los objetivos que necesites alcanzar van a definir cuánto cuesta lo que pides. Parece que la imagen gráfica de los juegos olímpicos de Londres costó 630.497 dólares y hay webs que anuncian logotipos a 60€… ¬¬. Yo no soy Wolff Ollins pero por menos de 300€ no merece la pena el esfuerzo, y estoy hablando de casos muuuy sencillos.

Cuando me queda claro lo que la persona o el proyecto necesitan de mí empiezo a investigar.

Busco ejemplos de éxito o casos similares al que tengo entre manos y me familiarizo con el lenguaje y el universo simbólico del medio; una web sobre flamenco no usa los mismos códigos visuales que un material de divulgación sobre ingeniería, la carnicería Fany Navarro y Arún Tacto Consciente tienen necesidades comunicativas distintas. Por otro lado, si quieres proponer algo nuevo primero debes conocer lo que ya hay.

Durante esta investigación voy recogiendo imágenes e ideas que me servirán de inspiración. Suelo compartir esta recolección con mi cliente. Así podemos ir precisando el camino que tomará el diseño de su identidad gráfica.

Después de estudiar empiezo a crear

Aquí las posibilidades son infinitas. Explicar cómo sucede el proceso creativo no tiene mucha gracia, vivirlo sí. Lápices, pantallas en blanco, buena música, drogas psicodélicas, … cada creativa lo hace a su modo, o de muchos modos, lo que sí os aseguro es que se le dedica mucha atención a esta parte del trabajo. ¿Que una idea brillante puede surgir en poco tiempo? Cierto, pero existe un bagaje detrás que te permite darte cuenta de que acabas de dar con la clave. Lo normal es que dediques bastante tiempo a descubrir algo realmente bueno.

De esta fase creativa saldrán algunas propuestas interesantes que muestro.

Les pido a las personas que contratan mis servicios que se expresen con libertad; qué es lo que más les gusta, qué es lo que no funciona y, lo más importante, por qué. En este momento decidimos un camino por el que seguir investigando un poco más o algunas modificaciones.

Cuando tengo una imagen más definida se vuelve a revisar y se prueban variaciones de color y otras posibles combinaciones.

Yo suelo mostrar las propuestas a personas de diferentes sectores para testearlas durante el proceso.

Esta es la parte más delicada del trabajo.

Como cliente tienes mucho que decir sobre la imagen que va a representarte. De hecho es muy importante que te sientas incluida/o en el proceso. Dicho esto, te recomiendo una serie de reflexiones previas:

-Has contactado con esa diseñadora, diseñador o estudio porque confías en su profesionalidad; previamente has visto su portafolio, los trabajos realizados, y le has concedido valor a su criterio.

-Intentemos olvidarnos del ego. Lo importante no es si me gusta a mí o te gusta a ti ¿Le gustará a las personas a las que va dirigido? ¿Cumple con los objetivos?

-La persona que solicita los servicios de diseño no debe preocuparse de elegir un color o del tamaño de los elementos; lo mejor es que plantee los problemas y que la diseñadora o el diseñador se encarguen de darle respuesta.

Un proyecto en el que estos factores no se tienen en cuenta suele ralentizarse y encarecerse innecesariamente.

Cuando encontramos la identidad visual inequívoca (memorable, expresiva, funcional, perdurable en el tiempo, distinguible y escalable), documento los requisitos necesarios para que esa identidad visual no se desvirtúe con los diferentes usos. Este manual de identidad corporativa varía mucho según las necesidades del proyecto, pero es imprescindible registrar el valor de los colores corporativos, incluir la tipografía, las distintas versiones de la imagen, la reducción mínima a la que puede someterse y la distancia de seguridad. Luego me araño la cara con un higo chumbo cuando veo lo que hace la gente con la imagen gráfica en la que ha invertido tiempo y dinero… aunque eso ya no sea responsabilidad mía.

En el presupuesto estarán detallados los elementos que incluye la entrega del trabajo. Lo esencial son los archivos editables de la imagen corporativa, otros formatos de uso común previamente acordados, un manual básico y los archivos para instalar las tipografías si es necesario (hay gente que vive de crearlas, así que es mi responsabilidad como diseñadora hacer las gestiones para poder usarlas).

El resultado del trabajo debe conectar con el público definido, debe inspirar confianza en el proyecto que representa y animar a las personas a tomar parte en él. Para todo esto es necesario una toma de decisiones estéticas que cuiden la inversión de la persona que confía en mí. Me tomo muy en serio esta confianza y disfruto mucho de mi trabajo. Espero que esta información te ayude a disfrutarlo tú también.

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Comentarios ( 2 )
  • Mujer Palabra dice:

    Muy interesante, gracias! Si alguna vez podemos pagar, te contrataremos sin duda! 
    Hemos llegado aquí por el artículo de librerías de mujeres.
    Bueno, feliz final del año e inicio del siguiente!
    michelle
    de Mujer Palabra

  • Laura León Morillo dice:

    Muchas gracias por pasaros por aquí y por vuestro comentario. Me alegra mucho que os guste 🙂
    Si estáis pensando en mejorar vuestra web (la he bicheado un poco), escribidme a laura@uym.es, quizás os pueda dar alguna idea que podáis desarrollar vosotras mismas. Feliz todo!!!!

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